Redes Sociales usada por un violador de niños

Debemos seguir confiando de la forma tradicional, las redes sociales a veces son reflejos de mentiras construidas para lograr fines perversos.

Esto sucedió en España donde Juan Rivera Pascual, estudiante de 25 años de edad ha sido calficado por los investigadores como un "depredador sexual".

Usaba Facebook y Twitter para ganarse la confianza de colegios y de las madres y engañarlas con el único objetivo de quedar sola con sus hijas y abusar de ellas, también les tomaba fotografías y les hacía videos, se hacía pasar como #asesor de colegio" y "experto en educación" para acceder a las victimas. 

Cuenta con más de 2000 seguidores tanto en Facebook y Twitter.


Las grabaciones supuestamente didácticas o de cuentos infantiles protagonizados por los menores o por el propio arrestado eran posteriormente colgadas en su web “El Blog de Juanri”, operativo hasta hace pocas horas. Sin embargo, el arrestado también aprovechaba el contacto directo con los menores para cometer las presuntas agresiones sexuales. Según fuentes del caso consultadas por este diario, el detenido estaba “completamente obsesionado” por grabar vídeos. Los vídeos de los abusos luego los intercambiaba en internet con otros pederastas.

Los investigadores trabajan contrarreloj para analizar el abundante material audiovisual y gráfico incautado al presunto agresor durante el registro de su domicilio efectuado por agentes de la Guardia Civil en la pedanía valenciana de Masarrochos, de apenas 2.000 habitantes, donde residía. (Fuente: OkDiario)

El prestigio alcanzado por el arrestado era utilizado por los propios colegios privados y concertados visitados como forma de promoción, que incluso lo publicaban en sus páginas web. En los centros públicos, lo hubiera tenido más difícil, ya que no existe la necesidad de promocionarse.

El mensaje es a no confiar en nadie al momento de delegar el cuidado de los hijos, estar atentos permanentemente en el colegio, de quiénes lo visitan, conocer los profesores, no se trata de sobreproteger sino de mantener activo el sentido de madre y padre para darnos cuenta de alguna anomalía.