EL PRECIO DE AYUDAR A OTRAS PERSONAS

A todos nos ha pasado que escuchamos frases como: “primera y última vez que ayudo a alguien” “es un mal agradecido” “le pedí un favor y no me lo hizo, después de tantos que yo le hice” “esto no me vuelve a pasar” etc, etc, etc…

La verdad el sentimiento que se expresa ante estas situaciones es muy fuerte, es una mezcla entre decepción, frustración, rabia, tristeza, vienen a uno muchas preguntas, si estaba dentro de la voluntad de Dios ayudar a esa persona, si lo hicimos bien, si merecemos que nos paguen así…. creo que estás y muchas más preguntas surgen en las personas que ayudan a alguien con mucho entusiasmo y al final no reciben el retorno de esa ayuda.

EL PRECIO DE AYUDAR A OTRAS PERSONAS

Cuando una persona tiene la vocación de ayudar, lo hace de corazón, lo hace porque tiene carga por aquellas personas que de una u otra manera necesitan un impulso para lograr sus metas, partiendo del hecho de que todos necesitamos siempre un equipo para trabajar en algo, asumimos entonces que todos sin excepción no logran algo sin la ayuda de alguien.

El precio de ayudar a otras personas es alto, para ayudar necesitamos nobleza, amor, necesitamos entender que no siempre al que tú ayudas va a devolverte la ayuda, o va a agradecer, pero Dios si deja anotado eso y te lo recompensa a su debido tiempo. Dios no se queda con nada y las personas que ayuden a otros tienen que tener este rhema en su corazón.

Lucas 17:11-19:10
Y mientras los diez hombres iban al templo, quedaron sanos.15 Uno de ellos, al verse sano, regresó gritando: «¡Gracias, Dios mío! ¡Muchas gracias!» 16 Cuando llegó ante Jesús, se arrodilló hasta tocar el suelo con su frente, y le dio las gracias. Este hombre era de la región de Samaria.

El ejemplo estadístico que nos reseña la Biblia es este, ni aún a Jesús le agradecieron ni el 50% de los que sanó en aquella hora, es decir nos muestra como si ayudas no van a devolverse a decirte gracias de cada 10 solo una persona.

2 Samuel 9:9
Dijo David: ¿Ha quedado alguno de la casa de Saúl, a quien haga yo misericordia por amor de Jonatán?
Hermosa historia la de esta amistad, entre otras cosas, fíjense que ya Jonatán no existía y aún David tenía presente a su amigo, así debemos ser, en primer lugar tener una amistad estrecha con Dios y agradecer todo lo que ha hecho por nosotros en la medida que podamos y entendamos desde el corazón.

CÓMO SER AGRADECIDO

Ser agradecido debe ser un acto natural y cotidiano en cada uno de nosotros, y aunque no somos perfecto se hace obvio saber que quizás que alguien te haga un favor y precisamente no sea devuelto a esa persona, tengamos presente en ayudar a alguien siempre, esa es la forma de ir formando una gran cadeneta de ayuda mundial.

Aquí te dejo estas recomendaciones para empezar a hacer más agradecidos
·         Comparte cosas buenas en Redes Sociales.
·         Abraza siempre a tu familia.
·         Llama siempre a un familiar o amigo que ahora esté lejos.
·         Escribe lo bueno que te pasa.

·         Da gracias a Dios en todo momento.

María Müller Noria

Creyente de Dios, emprendedora digital, usando mi cerebro al máximo y accionando en la realización de mis sueños.

Mi Instagram es @MullerDigital