La Sociedad de emociones

Pertenecemos a una sociedad totalmente guiada por las emociones, veamos por qué.
Iniciamos por las decisiones más importantes que se toman en sociedad por ejemplo la elección de un alcalde, gobernador o presidente, siempre se vota por el que nos cae mejor, el de “nuestro parecer” y pocos somos capaces de buscar su currículum y analizar sus propuestas, estoy casi segura de que si lo hiciéramos así no hubiese tanta decepción política en el mundo actual.

Las relaciones de pareja se basan en físico y en el trato que nos dan, obvio esto es importante, pero no tiene que ser lo que domine nuestra decisión.

Igual pasa en el área laboral. Estamos donde nos sentimos bien así nos paguen poquito, si lo piensas bien así piensa la mayoría y muchas veces detienen sus vida en una zona de confort porque no quieren ser maltratados en lo emocional.

Lo contrario pasa en un cuartel militar donde el recluta pasa sus primeros tres meses en un estado de constantes maltrato le suprimen lo emocional. El Estado necesita preparar hombres y mujeres que den la vida por su nación y eso solo puede suceder si toman decisiones en base al conocimiento que adquieren en su formación militar.

Por otro lado la escolarización tiene una educación en base a lo emocional, donde el educador coloca nota según el alumno, según lo bonito del trabajo y no según el esfuerzo.

Desde luego el conocimiento se va echando a un lado y tenemos empresas quebrando a causa de decisiones emocionales, tenemos países en decadencia por elegir presidente según lo bonito que hablaba, tenemos familias rotas e hijos sin habilidades para la toma de decisiones en base al pensamiento crítico, son seres que van por la vida equivocándose y no porque quieren sino porque no saben, no entienden la separación casi imperceptible entre las emociones y el saber.

Las emociones nos mantiene en estado de victima, luego de escoger al presidente, le queremos fuera porque no lo hizo bien, pero no somos capaces de admitir que la raíz del error está en darle voto en base a una emoción, nos va mal en el matrimonio y no admitimos que es porque lo escogimos por ser más bonito, sino que decimos que es un perro desgraciado y que ni en pintura lo querrás ver. La victimización por ser seres emocionales no nos ayuda a avanzar, a rectificar en nuestros errores y a no caer nuevamente en ellos.


Es un poco utópico decir que de aquí a tantos años tendremos una sociedad del conocimiento, basada en sopesar todas las decisiones que deba tomar, consciente de su pasado, presente y futuro, sensible al aprendizaje y sobre todo justo en sus acciones, pero lo que si podemos pensar y creer que nosotros mismos podemos cambiar, hacer un alto a tropezarnos con la piedra una y otra vez para poder crecer bien y no deformes.

María Müller Noria

Creyente de Dios, emprendedora digital, usando mi cerebro al máximo y accionando en la realización de mis sueños.

Mi Instagram es @MullerDigital